lunes 2 de marzo de 2009

agus, o cómo sigue la vida sin un amigo

(de izquierda a derecha: agus, sol y pablo)


la tristeza es dura, honda. pesada. no se palpa en ningún lado, pero es el sobrepeso del que cuesta librarnos. no tengo palabras, me repito una y otra vez, para transmitir lo que pasó. no tengo forma de digerirlo aún. la muerte es la más horrenda de las formas. verlo tan quieto, como dormido. agustin era un groso. tenia la vida puesta al hombro. se la devoraba, le encantaba. un flaco desgarbado (igual había echado panza en estos ultimos años), que se reía como loco, con una botella de cerveza debajo del brazo, eléctrico, hablaba un idioma que se le entendía a veces, ja, con un par de horas de traducción.
siempre un beso, un abrazo, un golpecito fraternal. era el demonio de tasmania, arrasaba todo. hoy esteban, su hermano menor, en la capilla del cementerio, dijo "un aplauso para agustín, que supo vivir la vida", y ahi todos sus amigos, todos los que lo amamos y los disfrutamos, aplaudimos y puteamos al destino por hacernos pasar todo lo que nos queda de vida sin escucharlo ni tenerlo más.
ayer el velorio se llenó de gente. nadie podía creerlo, todos con esa mueca de espanto en la cara. eramos muchísimos despidiendo al tipo que no se tenía que morir.
la sensación es de impotencia, los ojos en compota, las ganas de romper todo, de arrancar las florcitas tan prolijas en el parque de la gloria, de tirar abajo esa capilla puta, de revivir a agus o que se abra ese cajón en donde lo esconden y nos diga, cagándose de risa, que era una broma. no se puede haber muerto, no se podía morir, no tenía que morirse, no entiendo... no es lógico, no suena creíble, es una pesadilla, una de esas que duran mucho y no tienen mucho sentido. no se tenía que morir...
ayer se murió agustín gonzález de un paro cardíaco, el día después de su cumpleaños, a sus flamantes 29 años de vida.

viernes 23 de enero de 2009

caparrós by margot, o margot by caparrós

"La pregunta es, como siempre, cómo, con qué pinches palabras. Porque, además de todo, decir es muy difícil: lo confirma, si fuera necesario, una pequeña historia de ese mismo vuelo. Cuando el capitán les dijo que estaban a punto de estrellarse, una señora Collins, empleada de 37 años, sacó su celular para mandar a su marido y a sus hijos el último mensaje. Agitada, tecleó su primera frase: “Mi avión se está estrellando”. Quería terminar, diría después, diciendo “los quiero mucho”, pero no tuvo tiempo porque el avión cayó en el agua. Así que su mensaje se limitó a lo obvio, la información que ellos tendrían de todos modos, y no llegó a decir lo que trataba de decirles: que los quería, que los pensó muriendo. Decir es mucho más difícil de lo que muchos creen. Yo creo que lo sé, y nunca sé cómo decirlo."


de la nota vivir para contarlo de martin caparrós, crítica de la argentina, 23/01/09.

(me molesta caparrós, casi lo detesto, pero esta parte de la nota me encantó).

martes 23 de diciembre de 2008

vale

después de tanta mierda que hay en el lugar en donde trabajo, a veces pasan estas cosas que me llenan de emoción. mateo, un bebé de 2 meses que había sido abandonado por su mamá en una iglesia (sí señores, estas cosas no pasan sólo en las películas), conoció a sus papás adoptivos. tantos momentos en que lloramos de tristeza hoy se limpian con las lágrimas de alegría, piel de gallina, esa mujer que con su flamante hijo en sus brazos llora: "hacía cinco años que esperábamos este momento", y mi jefa: "es el mejor regalo de papá noel". hoy sí, queridos: hoy nos vamos todos con una enorme y hermosa sonrisa a casa.

hoy tengo toda la cursilería a flor de piel. estoy muy felíz! qué bien hace llorar de alegría, la pucha...

martes 9 de diciembre de 2008

definitivamente, ¿cuándo?

todo se desarrolló sin ningún traspiés ni epitafio ni nada. mucha emoción, las hormonas a pleno, los ovarios parlantes que charlan de aburridos, y margot más hormonal, que significa que voy a llorar cuando veo la propaganda de albacuandoveoamisgatosjugandocuandoevAmecuentadesuMcuandoescuchorosadehiroshimacuando... insoportable, matizada por las risas que me provoca jarret cuando me imita, cuando por suerte con ese sentido del humor tan maravilloso se le da por hacerse el jim y me embroma y ahi dejo de llorar porque sus papás y su hermana y su novio me regalaron una aspiradora hermosa. lloré cuando me regalaron la aspiradora. sí.



oh, no...

dia D


y que conste que mi hija no se va a llamar Telma.

miércoles 19 de noviembre de 2008

regalos

primero de diciembre cumpleaños. el regalo que más quiero es el poder de hacer aparecer mi bicicleta donde quiera: me bajo del colectivo y para hacer las 10 cuadras, aparece rocinante y me lleva. salgo del laburo a lo de mis papás y se materializa el bólido violeta, y en 2 minutos y con el viento que me despeina, le toco el timbre a mi madre que me mira sorprendida. tendrían que inventar el silbato atrae bicicletas, pero no cualquiera: la de uno, para que esos tramos interminables de tiempo que pasamos caminando se vuelvan volátiles, como un dragón amigo que te espera a la salida de cualquier aventura, y te devuelve sano y salvo al lugar en el que más querés estar, o no. pero ése es ya otro regalo.

viernes 7 de noviembre de 2008

ok, ya entendí

i want to be a material girl, even just for a little while...

la vida oh (alcira oh!) no es un lecho ni leche ni nada de todo eso que me mandaron manyar cuando era tonta, o tonta y chiquita, y me creía cualquier cosa.

también es lo que pasa: enamorarse, andar, decidir, hacer... es lo más parecido a subirse a un vw 1500 con rumbo a méxico y pretender nunca bajarse a cambiar una rueda, o a medir el aceite, o a pasarse por el mecánico porque sí.

(oh, quiero decir...será la primavera que llega, y no puedo dejar de reír?)



(querido gordon: no se avergüence, le juro, ya pasó! fue una fatalidad, como ese tipo que caminaba por cabildo y se murió porque alguien desde un departamento revoleó una plancha bifera por el balcón. ese tipo, pobre, no sabía que iba a matar a alguien, y nunca pensaría en él como un asesino. en todo caso, ponele, usó artilugios poco convencionales para deshacerse de la plancha, y hasta ahí llega su culpa. del muerto no sé, no puedo pensar en el desconcierto de la familia en el velatorio, pero si sigo la discusión es eterna).